sábado, 02 de agosto de 2008

El instalador de moquetas


Cuentan, y seguramente la mayoría de tus amigos conocerá a algún amigo que conoce a alguién que asegure que es cierto lo que voy a contar...

Pues como decía, cuentan que en cierta ocasión se encontraba un señor, amigo de un vecino del primo de algún amigo nuestro, instalando una moqueta en una casa, ese señor es el instalador de moquetas de un empresa importante...


Cuando prácticamente había acabado descubre que en medio del salón, y bajo la moqueta, hay un pequeño bulto...

Dirige la mano hacia el bolsillo de su camisa y descubre que está vacío, por lo que aquel bulto, no podía ser otra cosa que su paquete de tabaco...

El trabajo estaba ya casi terminado, por lo que no iba a levantarlo para recu
perar "su vicio", por lo que con ayuda de un mazo, empezó a golpear sobre el bulto hasta que consiguió aplanarlo.

Cuando hubo terminado su trabajo y tras las firmas correspondientes el hombre se dirige hacia la furgoneta...

En este momento oc
urre:

1º.- El hombre descubre que su paquete de tabaco estaba sobre el salpicadero del coche.

2º.- Se escucha a una de las hijas de la dueña de la casa en la que había instalado
la moqueta decir: "Mamá, no encuentro a mi hámster, Lo había dejado en el salón, ¿lo has visto?"


Esta leyenda viene de muy antiguo y no se sabe bien como surge, probablemente sean ese tipo de historias que alguien se inventa dentro de una empresa para hacerse el gracioso y después se van corriendo de boca en boca.

En esta ocasión, la historia no nos advierte sobre una tremenda enfermedad o sobre una situación peligrosa...

Bueno al menos peligrosa para un humano...

Se trata de algo que cuando se cuenta como verídica puede llegar a causar gracia...

Al principio de los años 60 apareció publicada en el Reader´s Digest, donde se indicaba que era una situación real, dando el nombre del protagonista.

Como ya se sabe, las historias se adaptan a los países y por ejemplo, esta misma historia contada en Inglaterra, varía en que no se trata de un hámster, sino de un periquito.

Ya sabéis que si os descuidáis, seguramente las leyendas urbanas os atraparan en su velo de incertidumbre para provocaros desasosiego y temor...

Publicado por Plewaynar @ 10:40 | animales | 0 Comentarios | Enviar

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