lunes, 17 de marzo de 2008
Es habitual que los jóvenes de pueblos cercanos a Málaga se vengan a vivir a ella, para poder cursar estudios universitarios, como ocurre en otras muchas ciudades de España y del mundo.
La primera vez que tuve noticia de esta historia me encontraba estudiando en el instituto, en concreto, en el Cánovas del Castillo, estaría en lo que en mi época era primero de BUP. debería de tener sobre 14 o 15 años.
Un compañero que decía tener una hermana en "Económicas" (Facultad de Económicas, que se encontrar muy cercana al instituto), le había conseguido la carta que una amiga de ella, había conseguido, gracias a que otra amiga que vivía con otros estudiantes, había conseguido de... ¡ya sabéis como sigue!...
La carta, la había escrito una supuesta estudiante de un pueblo, que vivía de alquiler en Málaga y se la enviaba a sus padres.
En esa época no habían móviles, ni ordenadores, ni correo electrónico, ni el Messenger y era habitual seguir usando el sistema nacional de Correo, ya sabéis, escribir a mano con un bolígrafo sobre un papel, se dobla e introduce en un sobre, se le pega una cosa de colorines y se tira dentro de una especie de cubo de la basura, pero cerrado, con una abertura y de color, en España, amarillos con unas franjas rojas... por cierto, en Málaga apenas quedan, se llamaban buzones.
Veamos que decía aquella carta:
"Queridos Papá y Mamá:
Espero que os encontréis bien al recibo de esta, yo bien gracias a Dios, al menos ahora, ya que si he tardado tanto en escribiros es porque el piso donde estoy viviendo salió ardiendo y se quemaron todos los "folios" que tenía para escribir, por suerte, ya he salido del hospital y según el médico recuperaré la vista pronto.
Butú, es un estupendo muchacho, que era vecino y fue el que me salvó de las llamas y gracias a él sigo viva, actualmente estoy viviendo en su casa, y a pesar de ser negro y adorar a un dios pagano, es de buena familia, su padre es el mejor caza leones de su tribu, espero que no os sorprenda cuando os diga que pensamos casarnos, pensad que siempre habíais querido tener nietos, por ello, os alegrará saber que dentro de unos días daré a luz y seréis abuelos.
Después de esto y si todavía no os ha dado un infarto, olvidaros de todo, ya que es mentira, no ha habido incendio, no he estado en el hospital, no estoy enamorada de un negro y por supuesto tampoco embarazada, solo era para deciros que he suspendido Química y Biología y quería que supierais valorarlas cosas en sus justa medida.
Un beso, vuestra hija que os quiere y desea veros."
MORALEJA: Si tu hija te manda una carta así, ¿que harías con esa pedazo de ....?
Esta leyenda urbana es muy antigua, lo que os he contado, ocurrío aproximadamente en la segunda mitad de los setenta, hoy por hoy, parece ser que se ha olvidado, al menos, la versión escrita, ya que he escuchado otras en las que toda esta información se transmite por teléfono movil.
En otras versiones, se omite el tema del negro y de la religión, generalmente en las más modernas, en los años 70 era casi imposible ver a un negro en Málaga y menos africano, no como ocurre como ahora.
Esta misma carta, con muy pocas variantes han circulado por todos los centros estudiantiles del mundo, en algunos casos, se trata de alguna compañera de residencia estudiantil, en otro compañera de piso, en otros compañera de clase...
El caso es que lo que los estudiantes hemos dado durante mucho tiempo por algo real, al final no lo era.